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Estar en dos sitios a la vez

  Ya lo sé, Rosa. Si ya lo sé, hace demasiados días que no escribo en el blog y es que estoy bastante mosqueado de muchas cosas, cansado de otras tantas, cabreado con ciertas situaciones que nos acechan y nos rodean, hastiado de Afganistán, el volcán, el prófugo de Bélgica y las chorradas de la princesa de Cibeles y a veces me planteo si vale la pena “hablar por hablar”. Pero bueno, aquí estoy un domingo por la mañana sentado ante el ordenador escribiendo unas letras para dar rienda suelta, muchas veces, a mis propias frustraciones que no son más que, en algunos casos, falta de consecuciones para mis poblaciones, mis gentes e, incluso, mi propias familia. Así es pues. Redacto unas líneas después de haber pasado una semana tranquila, relajado y tras un sábado de compartir paella y cervezas con una parte de esa familia a la que, todos, hace demasiado que no vemos por causas ajenas a la propia voluntad de cada uno de quienes fuimos comensales y de quienes no pudieron estarlo. Pe...

Bien poco cuesta un saludo, aunque sea por cortesía.

  Era un día cualquiera de una de las últimas semanas de esta mi vida y la tuya. Digo pues que ese día me levanto y al rato me encuentro con una persona que paseaba en medio de esa naturaleza que está a las afueras de cada uno de nuestros pueblos y ciudades. Disfrutaba, supongo, del buen tiempo, de la tranquilidad, del canto de los pocos pájaros que todavía se escuchan. El sol iba tomando altura y sobresaliendo por encima de los edificios que hay esparcidos por nuestros términos municipales y la primera brisa del día refrescaba el ambiente. Caminaba rápido. Iba acompañado de otra persona y su silueta aparecía y desaparecía tras cada uno de los troncos de los árboles que se entrecruzaban entre el y yo mismo. Le miré, me vió. Giró la cabeza y prosiguió su camino sin saludar o, al menos, gesticular con la cabeza. A mí me dio lo mismo. Me quedé con el saludo a medio hacer ante su impasividad visual y su, mala educación al no hacer gesto alguno. A mí me daba igual su saludo, la ve...

El próximo mes nuevo pleno y, seguramente, más patetismo.

  Estamos en fiestas, pero sin casi fiestas. Estamos en verano pero casi ya no nos queda y lo hemos vivido de la forma en que lo hemos vivido, pendientes del virus este, que nos acompaña desde hace casi dos años, y con la “psicosis” del precio de la luz. Nos han triplicado el precio de la luz y tan ofuscados estamos en esto, que no nos hemos dado cuenta que ha aumentado la gasolina, las patatas, la leche, la fruta y la verdura, así como la mayoría de los precios de los productos de primera necesidad que forman parte de la cesta de la compra. Y también los precios de los libros de texto. Menos mal que algunas familias han aprovechado “els bonos” que ha emitido el Magnífic Ajuntament de Burriana que les ha paliado en parte la cuesta de septiembre. Mira por dónde. Estamos ya acercándonos a la mitad de septiembre. Viviendo las casi fiestas. Escuchando lo del otoño caliente que creo que con el precio de la luz lo será menos porque gastaremos más la manta y menos la estufa eléctrica ...

Queridos imbéciles, incultos, maleducados y lelos

  Queridos imbéciles, incultos, maleducados y lelos que os atrevisteis a interrumpir una actuación de unos artistas porque hablaban la lengua del pueblo al que fuisteis a visitar, ver o pasar vuestras vacaciones. Digo pues, queridos, que todo lo anteriormente dicho no es más que la punta del iceberg de lo que parecéis, aparentáis y que en realidad sois. Como os atreveis a interrumpir un trabajo artístico de unos actores que se han estado preparando un trabajo durante mucho tiempo con el objetivo de agradar al respetable que cada noche les oye y les escucha con admiración hasta que aparecisteis vosotros, unos palurdos que no me importa de donde sois, y que osasteis interrumpirlos para gritar que se expresaran en “español”. Si os referíais al español como lengua que se habla en España, el catalán, el vasco y el gallego son también lenguas españolas, otra cosa es que quisierais que se hablara en castellano, esa lengua en la que estoy escribiendo estas palabras   para defend...

Los ciudadanos se encabritarán ante las leyes y ante quienes las aplican

  La razón, no el periódico, ni el motivo, ni la facultad de discurrir, ni su relación con la justicia, no. La razón como raciocinio, aplicación de una cierta lógica, simple, sin grandes leyes que la dobleguen, y como una propiedad más de un ciudadano de la calle que piense un poquito, creo que está faltando en una sociedad como la nuestra en la que un sinfín de normas, también llamadas Leyes y que, dicen, que aplican unos señores llamados jueces y abogados, hace falta, y mucho, en nuestra sociedad. Escuchamos una serie de sentencias, de quienes dicen impartir justicia, que claman al cielo. Leemos edictos ininteligibles para el mortal de los humanos que no entiende de leyes, que no sabemos si son para ir o para venir y, lo más grave de todo, que todas esas leyes, normas y jueces que dictan todos esos veredictos, sólo protegen a los delincuentes, a los asesinos y a los prevaricadores de cada uno de los casos que suelen juzgar. “Pleitos tengas y los ganes” dice un refrán popular,...

Algunos, ya hemos pasado el ecuador

  La verdad, es que esto del calor me “aplatana”, creía que me bajaba hasta la tensión, pero me la he mirado y la tengo bien. No termino de descansar bien, no sé si será por el calor o por los remordimientos de conciencia y es que yo la conciencia la conservo toda y, probablemente me decía un conocido, es de no haberla usado igual que la vergüenza que me dijo que también la tenía toda. Vaya conocidos que tiene uno. Que confianzas se toman. Con esos conocidos, prefiero a quienes no conozco, a lo mejor me dicen otras cosas un poco mejores. Pero a lo que vamos en este verano caluroso en el que estamos batiendo records. De calor, de desavenencias en el futbol, en el equipo de gobierno central, de malestar por los incendios, las catástrofes y, también, por la situación internacional que está para ponerse a llorar. Y, mientras, muchos de nuestros responsables políticos están de vacaciones, incluidos algunos concejales de nuestro Magnífic que cuelgan fotos de sus idílicos lugares de...

La Chochona

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Recuerdo, hace ya unos cuantos años, cuando iba a las ferias que se celebraban en los pueblos de nuestra geografía que, casi siempre, había una tómbola, si, ese lugar que por unas pesetillas te daban un sobre que dentro incluía una tarjetita o papelito en la que te podía tocar un regalo mientras escuchabas aquello de “siempre toca, cuando no un pito una pelota” y también recuerdo cuando en esas mismas tómbolas se escuchaba aquello de la “muñeca Chochona”. A esta muñeca la bautizó un feriante llamado Manolo, “Manolo el loco” allá por los años ochenta y su gripo no era otro que "y otra, y otra y otra muñeca Chochona" está frase pronto corrió por toda España y aunque no estuviera Manolo, el “tombolero” de turno hacía escuchar a quien jugaba o pasaba por los alrededores, con si micrófono pegado a la barbilla, la conocida estrofa. La “Chochona” era una muñeca , no muy bonita, con el pelo que parecían rastras o más bien tirabuzones de lana que no solía estar muy bien peinada y...