lunes, 26 de julio de 2021

Ecologistas de salón

 La mayoría de las poblaciones suelen buscar el desarrollo industrial, el tener y tener empresas que den trabajo a sus habitantes, algo que muchas veces trasciende la publicidad de los municipios y que tiene, más que la labor realizada desde los consistorios, otros parámetros para su medida.

Concentración industrial y sectorial, empresas auxiliarias, comunicaciones, servicios, etc. son algunos de ellos. Sin embargo, muchas de estas poblaciones tienen unos recursos muy importantes los cuales suelen dejar abandonados o de lado y entre otros se encuentra el clima, el mar y/o la montaña es decir aquellos recursos que la naturaleza nos ha donado y que, a la vez, nos han forjado como personas, nos ha hecho tener el carácter que tenemos y ella ha sido la que nos ha permitido llegar hasta donde estamos.

Descuidamos el mar y también la montaña. Nos olvidamos de ellas y sólo las recordamos, como dice el refrán con Santa Barbara cuando truena. Nos cabreamos cuando un temporal se lleva nuestros paseos marítimos, casas construidas al lado de los ríos sin respetar sus cauces convertidos en poco menos que acequias gracias a la especulación del territorio.

Exigimos responsabilidades administrativas cuando pasa alguna catástrofe, cuando el monte se quema o mejor dicho alguien lo quema por motivos diversos, muchas veces transformados en económicos, o cuando algún trastornado enciende algo que no debía, sin embargo no nos importa  romper los esquemas de la naturaleza sea por tierra o por mar, lo del aire es otra historia, es el capricho de la propia naturaleza.

Es posible que, incluso en estos casos, haya negacionistas, pero lo que es evidente está a la vista. ¿Cómo están los ríos, los mares, los océanos, las montañas? Pero para contestar a esta pregunta no hace falta más que salir a las afueras de cualquiera de nuestros pueblos, adentrarnos en la Sierra de Espadán o darnos una vuelta por cualquier playa no turística. Realmente da pena y no es por otra cosa que por la acción o la inacción humana.

Estamos en verano y mientras miles de cuerpos se encuentran disfrutando de las playas turísticas, arden los montes y seguimos ensuciando los mares y todo eso tiene un coste, un coste que pagamos cada día con los grandes desastres de la esa madre naturaleza que muchas veces está, presuntamente, custodiada por ecologistas de salón ubicados en despachos lejos de aquello que dicen proteger.

miércoles, 21 de julio de 2021

Ciruelos, tomates y pepinos

 Querida Isabel. Efectivamente y, suele pasarme casi todos los años, con la llegada del calor me “aplatano” un poco y me bajan las ganas de escribir, pero al recordármelo en el el encuentro que tuvimos me animé yo mismo y aquí estoy escribiendo que, aún sin saber mucho lo que voy a escribir si que tengo claro que lo voy a hacer del verano, o mejor dicho, de esos productos del verano como puedan los ciruelos o los tomates y los pepinos.

No es que me haya dedicado a la agricultura en sus más variadas opciones sino que, últimamente, he saboreado, valga la redundancia, sabores de antaño y eso siempre es bueno porque, presupone, comer de calidad.

Mi amigo Pepe me regaló unos ciruelos de esos cogidos maduritos, bien amarillitos y en su punto a los que les pones un poquito de frescura y saben a dulce hasta que llegas al hueso donde te desprenden un saborcillo entre ácido y pincante que te aviva las papilas gustativas.

Nada hay como la dieta Medtirránea en la que se combina la fruta, la verdura, el pescado y la carne en una combinación perfecta para tener una alimentación sana, a pesar de que algunos les quieren tirar la culpa a la vacas del cambio climático. Vaya por Dios. 

(https://www.blogger.com/blog/post/edit/5031209677144851112/491951968552332101 )

https://www.blogger.com/blog/post/edit/5031209677144851112/705130136596937071

Ya tengo el postre. Pero me voy a la ensalada con esos tomates y pepinos que me regala Teresa. Bueno, quien los cultiva es su padre, pero hay que ver como están. Anoche al hacerme la cena le dí un bocado directamente al tomate y la verdad es que sabía a tomate y olía y tenía la textura de ese tomate de siempre. Mientras mies dientes mordían el preciado regalo, parte de su jugo se deslizaba, como chorreras por la barbilla, impregnando la parte inferior de mi rostro de ese ácido que desprenden los buenos tomates.

Junto al tomate, llega esa planta cucurbitácea que tiene como fruto al pepino con su forma alargada y rugosa con sabor “amarguete” que combina a la perfección con el tomate, la lechuga y “Les olives trencades i amarguetes. Si todo eso lo riegas con un buen aceite de la Serra d’Espadà y tienes a mano un buen pan de “poble”, como las hogazas de pan que le gustan al padre de Tere, no hace falta nada más. Dieta Mediterránea cubierta. Mañana más.

Bueno Isabel, ya ves hoy he querido hablar de esas sencillas cosas que enriquecen nuestras vidas, además de darle sabor. Y por cierto, seguramente tu querias que hablara de calabazas y melones pero de ello ya hablaré otro día que ahora se van de vacaciones.

viernes, 9 de julio de 2021

Algo tendrán que aprender algunos. Supongo.(1)

La noche había caído con intensidad. Las luces de las farolas habían convertido la noche en día y las sombras, a medida que avanzaba, variaban su proyección en el suelo o la pared. Atravesé la calle principal de la población y me dirigí subiendo las escaleras hacia el pasaje aéreo del palacio episcopal.

Lo atravesé por la parte inferior y me dirigí hacia la plaza del Museo que había visitado durante la tarde con una magnífica visitada guiada e interpretada. Las calles eran estrechas, a cual más, hasta llegar a la propia plazoleta que era algo más que un ensanche ampliado de una calle. Miré la fachada y subí hacia la siguiente plaza que apenas distaba veinte metros de esta última por una especie de bocana que se habría hacia el cielo y dejaba entrever el castillo situado en las alturas inmediatas.

Bebí un trago del chorrito permanente que fluye de la pequeña fuente situada en el centro de la misma plaza. Al fondo y  justo al lado de la verja que da paso a la Alameda cinco o seis personas, de avanzada edad, charlaban alegremente aprovechando la fresca de una noche tras la cual anunciaban, lo meteorólogos de nuestras televisiones, unas temperaturas muy elevadas para mañana, pero para ellos no había más mañana que aprovechar el momento.

Les saludé, buenas noches, y contestaron al unísono con las mismas palabras que yo les había dicho. El empedrado de la calle se convirtió en un piso de tierra y las paredes de las casas se transformaron en un bosque de troncos mientras la visión del cielo oscuro y las estrellas se convirtió en un entoldado de ramas y hojas de pino.

Avancé. Me adentre en el amplio paseo hacia algún lugar que desconocía. Unos niños jugaban en unos juegos para ellos. Unos adolescentes tonteaban sentados en un columpio mientras compartían cosas a través del móvil con sus amigos. Una persona mayor hacía gimnasia en unos aparatos dedicados a la gimnasia para mayores y una señora paseaba su perro, cada uno a su aire y con el perro haciendo caso omiso a lo que su dueña le ordenaba.

Llegué al final del paseo de tierra. Tenía dos opciones, seguir hacia el castillo, estaba iluminado y la pendiente no era muy pronunciaba, o seguir callejeando hacia el hotel en el que me alojaba, tomé esta última decisión y me adentré hacia unas calles muy estrechas, Algunos vecinos tomaban la fresca mientras sus hijos jugaban con la Tablet.

Los gatos, a decenas los encontré, en su mayoría ni se inmutaban a mi paso, simplemente observaban mi discurrir callejero y yo pensaba lo bien que esta población lo estaba haciendo en el plano patrimonial y turístico. Mientras regresaba pensaba en mi pueblo, o uno de ellos, sobre las muchas posibilidades que tiene y lo desaprovechadas que están. Esta ciudad es Burriana y en la que me encuentro Segorbe. Algo tendrán que aprender algunos. Supongo.

miércoles, 7 de julio de 2021

Pequeños pueblos limpios, Versus, grandes ciudades sucias

Estos días he estado dando vueltas por diferentes pueblos de la provincia de Castellón acompañado por diferentes personas y varias de ellas llegaron a hacer un comentario que me hizo pensar, reflexionar, juzgar la situación y buscar los motivos que pueden producir la situación que comentaron.

La cosa va de limpieza. Nos encontrábamos en Culla y uno de mis acompañantes dijo: ¿Por qué vemos estos pueblos del interior tan limpios, tan bien cuidados y llegamos a Castelló y está tan sucio? A lo que algunos respondimos y Burriana, Vila-real, Almassora, etc.

Y es verdad. Los pueblos de interior están muy limpios y, probablemente, pensé que era porque el sentido, el pensar de comunidad, de pueblo, de unidad y otros muchos adjetivos que te pueden llevar a tener un concepto de colectividad es mucho mayor que en los pueblos y ciudades con muchos más habitantes.

En las poblaciones referidas anteriormente viven muchos más habitantes pero no tienen el sentido de unidad que hay en los pueblos pequeños. A pesar de ser varios miles de habitantes el espíritu de soledad es mucho mayor entre sus habitantes. Incluso, dentro de los pueblos grandes no es lo mismo vivir en una finca de pisos que en una calle estrecha con viviendas unifamiliares, ahora se llaman adosados, en donde, todavía salen algunos “a la fresqueta” por las noches. No, no es lo mismo.

Pero tenían razón ellos. Nuestras ciudades, las más grandes están sucias, en líneas generales, con jardines deficientes y con unos montones de conteneros en cada esquina, con “meadas y cagadas” caninas olvidadas por unos inconscientes ciudadanos que se preocupan muy poco de los animales que llevan al otro lado de la correa y que me hace pensar que con los hijos harán lo mismo.

Cuánta razón tenían estos señores y cuanto abandono por parte de quienes nos dirigen desde los sillones de los ayuntamiento de las ciudades más grandes a las que vemos con buenos ojos pero malas vistas en las esquinas, en los jardines, en las aceras, etc. a pesar de que los dirigentes de estos pequeños pueblos no perciben los emolumentos que reciben los de los más poblados.

En fin, eso. Que si viajas se te abren los ojos y a mí también me los ha abiertos al poder comprobar, pueblo a pueblo la riqueza patrimonial que tiene cada uno de ellos en particular y la provincia en general. Ello, me ha servido para corroborar aquel señor que tuve de profesor en turismo y que decía que “la provincia de Castellón debe difundirse como un parque temático”, no por las atracciones de lo que llanamente se entiende por parque temático, sino por todas las posibilidades que tiene.

Pues nada. A ver si los responsables de las grandes ciudades de la provincia viajan al interior, ven los pequeños pueblos y aprenden algo.

domingo, 4 de julio de 2021

Mientras están en Mallorca no me molestan

 A veces, de vez en cuando, no siempre y de forma puntual, pienso que la especie humana o, al menos una parte de ella, somos imbéciles, estúpidos y malintencionados. Pero eso sí, no siempre. Menos mal.

Digo esto a colación de algunas declaraciones de padres/madres que, amparándose en que sus hijos han hecho el imbécil en Mallorca y, no por gusto sino por previsión de evitar la propagación del Covid-19 han retenido a esos niñatos malcriados, en su mayoría, por, probablemente, la mala educación que les han mostrado y enseñado sus padres, digo pues que esos padres/madres se han atrevido a denunciar a la administración autonómica mallorquina por haber trabajado en pro de su protección.

Tal vez, es muy probable, algunos de estos padres-madres en el abandono de sus funciones como educadores de sus hijos-hijas, deberían ser sancionados por haber dejado a esos niñatos inconscientes, viajar sin tutores a unos lugares que, sabían, lo que iba a ocurrir, o se lo podían imaginar.

Yo me pregunto: ¿Si son tan maduros, los adolescentes, para viajar solos, que reclaman ahora sus señorías los padres? Estoy seguro de lo que van a pretender. Conseguir que el viaje les salga gratis reclamando, como mínimo, el importe del viaje más los costos de la denuncia y los del juicio, caso de llegar a ello.

No sé. Tal vez me estoy haciendo mayor. Pero considero que debería de ser la administración quien denunciara a los padres por dejación de funciones en la educación de sus hijos y por abandono de menores. De lo que sí estoy seguro es que algunos padres-madres han conseguido esos cinco minutos de fama y gloria al salir por televisión.

La mayor parte de quienes se asomaban a los balcones del hotel-hospital diciendo las tonterías y sandeces que decían, a pesar de sus cuerpos depilados, músculos de juventud y gimnasio tienen, como se dice vulgarmente, los huevos y lo que no son los huevos peludos para hacer lo que les viene en gana, sin embargo en el cerebro, muchos de ellos, únicamente tienen serrín gracias a la educación recibida en casa.

Y, es que me da en la nariz que dado el traspaso de competencias educativas que hacen muchos padres hacia la escuela se olvidan de algo, a mi parecer, muy importante, en la escuela deben aprender y en casa educar. ¿Se hace?

Nada, pues eso, a seguir criando, supuestamente, personas con muchos derechos y pocas obligaciones; con mucho consentimiento y pocas responsabilidades y con la dejadez de muchos padres pensando que mientras están en Mallorca no me molestan, piensan sus progenitores.

viernes, 11 de junio de 2021

Querida "Maléfica" alcaldesa de Burriana

Querida alcaldesa de esta ciudad en la que vivo, cohabito, paseo, disfruto y padezco. Digo pues, querida y “Maléfica” alcaldesa, supuesta inventora de las picaduras de esos mosquitos que nos comen vivos a quienes viven o conviven con nosotros durante este período veraniego en el que estos casi invisibles animalitos disfrutan de “la nostra mar” y aterrizan sobre nuestras tostadas pieles poniendo por delante su probóscide hasta hincarla en la epidermis que más le apetece según su capacidad atrayente.

Desde que accediste a la alcaldía has soltado, según versión de la oposición, una serie de males sobre nuestra ciudad que cuando termines esta legislatura, suponiendo que sea tu último periodo de gestión, habrás dejado a la ciudad como un erial, es decir con nada que hacer en ella; falta de todo lo más imprescindible y los únicos que habrán sobrevivido serán los mosquitos.

Hay algunos que tienen mala memoria. Es como si cuando ellos fueron concejales de sanidad no existieran los mosquitos. Otros que también fueron concejales de otras áreas recordarán las maravillosas gestiones para hacer de la carretera del puerto un bulevar con no sé cuantos carriles a cada lado. Los hay también que no se acuerdan que endeudaron a este municipio en más de veinticinco millones de euros cuando ahora estamos en unos cinco, millón arriba, millón abajo.

Los hay, a la vez, que todavía se acuerdan la gran cantidad de ayudas y colaboraciones que llevó a cabo nuestro Maganífic allá por la anterior crisis cuando gobernaban otros. No hubo ni un céntimo para ayudar a ningún comercio, peluquería, “paraeta” o empresa de mayor o menor número de trabajadores que se beneficiara de ello y, además, no sólo “NO” condonaron el pago de las terrazas a los bares de nuestra ciudad sino que, además, alentaron en gran medida el consumo en nuestro comercio local.

Como muestra un ejemplo. Allá por la legislatura entre 2007 y 2011, el Boletín de Información Municipal “El Pla” comenzó a editarse en tierras de Castilla-León; los coches y las motos de nuestra policía se compraban en ciudades próximas a las nuestras. Desde nuestro Magnífic apenas se contrataron servicios en nuestra ciudad y las empresas lo pasaron muy mal, estuvieron solas y no tuvieron nadie que las ayudara. ¿Se acuerdan?

Pero lo que me interesa es lo de los mosquitos y es que desde la oposición de nuestro querido Pleno, cuando se enteran que van a hacer campaña de fumigación, salen en bandada a decir que los mosquitos nos comen. Cuando saben que van a salir líneas de ayuda a los comercios y empresas, entonces salen exigiendo lo que esa misma mañana el equipo de gobierno anuncia, en las comisiones, las iniciativas que van a publicar, en fin, eso que hacen un gran trabajo con estas iniciativas y propuestas para colocarse, con posterioridad, las medallas diciendo que hacen lo que las “ileales” oposiciones dicen porque si ellos no lo dijeran el equipo de gobierno no haría nada y, además, ni se enteraría.

Pero ante todo esto yo me pregunto ¿De quién es la culpa? Y entonces ahí es donde tengo que darle la razón a la oposición. De la “Maléfica” alcaldesa que continúa aplicando tasas aprobadas por otros gobiernos que convirtieron nuestra ciudad en un coto privado.

Por cierto. Si el gabinete de prensa del ayuntamiento tuviera el personal suficiente para informar a los vecinos, los ciudadanos tendríamos más información y, a la vez, más capacidad de opinión y pensamiento.

Por cierto. ¿Sabías que los mosquitos tienen dientes?

  https://es.calcuworld.com/cuantos/cuantos-dientes-tienen-los-mosquitos/

 

lunes, 31 de mayo de 2021

A seguir viviendo el día a día que es lo único que tenemos.

 Apreciada Rosa:

Hoy nos hemos visto y he tenido alegría al encontrarte y es que con todo esto los contactos y los encuentros se dilatan en el tiempo y, haciendo poco que no ves a una persona, hace meses que no te relacionas con mucha gente. Salimos poco, buscamos zonas poco frecuentadas o con poca gente. En fin, eso que esta nueva realidad nos hace distanciarnos y alegrarnos con el reencuentro.

Comentamos aquello que me dijiste sobre “els sabuts” esas personas que saben de todo, sean cuestiones técnicas o no, y de que pretenden con sus conversaciones, escritos y comentarios sentar cátedra de lo que ellos piensan, y la verdad es que tienes razón, hay mucho “sabut” en nuestras calles revestidos de tesis doctorales, años vividos o viajes realizados.

Las tesis doctorales no suelen decirme nada, uno puede saber mucho de lo suyo y muy poco de las otras cosas e incluso tener no mucha cultura. Los años vividos prestan para saber capear en el día a día y tomarse las cosas con más filosofía, como tomándotelo todo con tranquilidad para que no te coja un infarto. Y los viajes realizados es aquello que, aunque hagamos muchos, siempre nos quedamos con hambre de conocer nuevos lugares.

Sin embargo, de los viajes me quedo con los seres humanos con los que convives. Con los que viajan contigo en el avión, con quienes te atienden al llegar al hotel, quienes te sirven la comida o la cena o las cervezas de las terrazas, esos, muchas veces, son quienes más me enriquecen y quienes más me aportan a mi vida. Pero también están los otros. El “sabudet” que siempre habla cuando el guía explica lo que tiene delante. El experto que ha viajado más que tú y el impertinente que siempre mete la baza sea cual sea el tema.

Pues eso. Que últimamente me alegro de encontrarme con muchas personas, por el tiempo que hacía que no nos vemos y ello puede ser síntoma de que vamos volviendo a la normalidad de los tiempos, a los calores del verano que van llegando, como las margaritas, un día sí y otro no, haciendo bueno el dicho de aquello del “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”, aunque para el cuarenta de mayo ya falta bien poco.

Vamos pues, volviendo a una nueva realidad que ya nos ha hecho pasar del beso a darnos el brazo o chocar con el puño; a acostumbrarnos a ver medios rostros, ya veremos si luego, cuando vayamos sin mascarillas, llegamos a reconocernos y es que, a veces, ¿has saludado a alguien si saber quien es? Yo si. Y otras muchas me he quedado en la duda existencial, pero ante la duda prefiero saludar.

Nada. A seguir viviendo el día a día que es lo único que tenemos.