Y si no se lo creen, señores del equipo de gobierno, revisen algunas de sus votaciones
“Se ha pasado usted dos años y medio aquí durmiendo la siesta” le espetaba el alcalde de Burriana, Jorge Monferrer, al concejal portavoz del grupo ultraderechista Jesús Albiol respecto de las preguntas que le estaba haciendo en el último pleno sobre diferentes temas y que tuvo responsabilidades en el área de cultura, gracias a que el propio alcalde se las adjudicó y le dejó total potestad para que realizara una gestión nefasta en el ámbito cultural.
Efectivamente, al concejal, de la derechita valiente le
importaba bien poco la cultura de la ciudad porque sus objetivos eran otros y
lo que se hizo fue posible gracias al trabajo que hacían los técnicos en el
área que dirigía cuando él medraba en “el cap i casal” a las faldas de los
dirigentes provinciales.
Sin embargo, ante esa situación surge una pregunta ¿Quién
era el máximo responsable? A lo cual sólo cabe una contestación. Quien le
otorgo y delegó sus diferentes responsabilidades. El alcalde.
Si. Porque aunque algunos no lo creen es el alcalde el
responsable máximo de lo que hacen los concejales con delegaciones y es el
propio alcalde quien debe dirigir a todos y cada uno de los ediles y controlar
sus propias acciones.
Durante dos años y medio nadie fue capaz de parar a un
concejal que dejó de comparar libros para la biblioteca, que redujo
subvenciones a entidades como la Agrupació Filharmònica Borrianenca y eliminó
las suscripciones a las revistas en valenciano. Motivó que se convocaran un par
de manifestaciones espontáneas en contra de su política cultural. Se negó a
seguir colaborando con dos festivales que se celebraban en la población y otras
varias cosas que eludo para no hacerlo más largo.
Está claro que este señor, perteneciente a un grupo que
odia a personas de otras religiones, países y sexos, llevó una política que a
muchos no nos gustaba y que fue el propio alcalde quien tomó decisiones para
atenuar las medidas que el ínclito adoptaba cuando en realidad lo que tenía que
haber hecho es quitarle las competencias en un área tan sensible como es
cultura y, como no lo hizo, los actos de aquel son de responsabilidad del
alcalde.
En una empresa el responsable máximo es el gerente y a su
lado se encuentran los jefes de sección y si alguno actúa mal se toman medidas
y no se mira hacia otro lado. Pero como la administración pública tiene una
gestión algo diferente y se funciona por votos, no hay nada peor que elegir un
mal compañero de viaje, porque de lo contrario puede llegar lo que ha llegado y
en aquel momento, por el ansia del poder, se eligió al compañero equivocado y
se menospreció a quienes tienen algo de seriedad en el trabajo.
Ahora, con el borrador de los presupuestos presentados se
anda pidiendo seriedad en el voto para aprobarlos y poder conseguir los
objetivos trazados, aunque más que pedir parece que se mendiguen. ¿A quien se
pide seriedad? Al partido socialista y se pide la misma seriedad que el Partido
Popular nunca ha prestado al partido socialista en las dos anteriores
legislaturas. Aún queda tiempo para enmendar la plana aunque visto lo visto en
los dos últimos plenos parece difícil que se los apoyen y si no se lo creen,
señores del equipo de gobierno, revisen algunas de sus votaciones en las
incongruentes votaciones realizadas en varias mociones presentadas por la
ultraderecha. Pero eso será tema de un próximo artículo de opinión.
En resumen, aquellos polvos trajeron estos lodos.
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