Marcelino, un buen tipo descrito con gran belleza y sinceridad.
He acabado con Marcelino. Si lo he finiquitado
rápido. Me enganchó y, eso, hizo que su lectura fuera rápida. Es la novela que
he leído de Bibiana Collado y me ha parecido muy buena con un lenguaje sin rodeos,
claro y directamente al grano para que un hubiera malas interpretaciones.
La forma de escribir de Bibiana, en esta
novela, refleja a las claras el lenguaje, la forma de pensar y de sentir de una
época determinada de este país en que todo estaba prohibido o era pecado,
porque a través de sus letras se deja entrever lo que es la sociedad rural de
una época oscura que, afortunadamente quedó atrás, en la forma de vida, pero,
por desgracia, algunos pensamientos se están volviendo a poner de moda.
Marcelino, Encarna y todos los demás
personajes describen, a la perfección, la España de una época, que algunos
todavía hemos podido comprobar en parte en la que la sexualidad, especialmente,
era un tema tabú y del que las personas desconocían en gran manera más allá de “tener
hijos para el cielo” y Bibiana lo describe a la perfección.
En la novela la trama nos refleja la forma de
vivir de ese tiempo en el que las libertades estaban prohibidas, junto con
otros muchos pensamientos y formas de entender la vida y en el que el cura, el
alcalde y la Guardia Civil eran los poderes de cualquier población.
Marcelino es el personaje principal a través
del cual Bibiana nos describe un país y un tiempo que ya es pasado y en el que
había muchos filtros que te imposibilitaban disfrutar de una vida en libertad a
través de los miedos y, muchas veces, la falta de posibilidades, eso que
algunos llegamos a decir que “cualquier tiempo pasado nunca fue mejor”.
En fin eso, que Marcelino me ha encantado y que
Bibiana, al igual que hizo con “yeguas exhaustas” me ha enganchado y, además, me
alegro que este último se lea en francés. Enhorabuena y por cierto Bibiana, tal
y como estás, te deseo “un hora curteta”.
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