Aromas de verano
Dice, la poesía y la canción, que llueve tras los cristales. Sin embargo, por mi ventana entra un sol radiante suavizado con una brisa marina que me da un aliento de frescura en una mañana que, seguramente, dará paso a una calurosa tarde de verano que precederá a una noche agradable y con facilidad para que Morfeo nos acoja en su regazo. Los árboles apenas mueven sus verdes hojas agitadas por el escaso discurrir del viento entre sus ramas y, mientras, algunos pájaros revolotean por un cielo azul que apenas vislumbra alguna pequeña nube que ni amenaza lluvia, ni se espera que lo haga. Uyyyyyy…. Que romántico estoy este lunes de agosto, víspera de esa festividad que divide el mes en dos, y en el que la mitad de nuestros cuerpos está de fiesta y la otra mitad lo desea. Al lado de una playa repleta de complexiones que colorean sus blancos cuerpos o en pueblos de interior disfrutando de paisajes, sendas y caminos angostos, se disfruta, según gustos diversos, de una vida qu...