Nada de todo lo dicho tiene que ver con la política.
Pepe ya tiene lo que quiere. En su día puso a un títere al frente de una empresa y él, ahora, recompensa a ciertos amigos poniendo de encargados de sección de la misma a aquellas personas que son los amigos del primero, le adulan y con ello le deben favores de cara al futuro en el que, el ínclito, va a pretender ser el presidente del consejo de administración con la finalidad de hacerse con el poder dentro del holding.
Eso es
lo que ha hecho un conocido personaje del mundo empresarial para afianzar su
poder económico, rodearse de personas afines, sin ambiciones laborales; se deja
aconsejar por inexpertos a los que únicamente les une el interés de mandar sin
el más mínimo interés empresarial y ante todo esto me surge la pregunta de ¿A
quien va a beneficiar?
A la
corta a los enchufados de turno pero, a la larga, quien más a perder va a ser
la empresa a la cual han entrado olvidándose del pasado de la misma,
importándoles, únicamente su interés personal en este mismo momento y sin
prever que existe un mañana que puede beneficiar a gran cantidad de gente con
su trabajo, su producción y la creación de riqueza, es decir, sin previsión de
futuro.
Presiento
que pasará un tiempo de presunto idilio entre el mentor, su valido y todos
aquellos que enchufó sin preparación ni capacidad para el cargo y que después
vendrá aquello de las tiranteces entre uno y el resto con el consiguiente
perjuicio y prejuicio para la entidad de la que han estado chupando del bote
durante mucho tiempo y ello conllevará a muchas cosas.
Por un
lado supondrá la falta de credibilidad en la marca que representan, un enorme
coste económico para la entidad pero, también, para la empresa a la que un día
abandonarán bien por motivación propia, cosa que dudo, o por el cierre de la
misma que es lo peor.
Me
duele que cierre cualquier empresa y menos anunciar la posibilidad de un
derrumbe económico y social de esa misma empresa que tanto puede colaborar en
mejorar su sociedad más inmediata, como ha venido haciendo desde hace más de
cien años. Reflotarla va a costar mucho más después de la debacle. ¿No sería
mejor elegir a los trabajadores adecuados? Nada de todo lo dicho tiene que ver
con la política.
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