Si esto resume las ambiciones de nuestros representantes, “largo me lo fiais amigo”.

 Querida amiga. Ya sé, además, que me estoy volviendo vago. No sé si es por las neuronas que me van fallando o porque viendo lo que veo y oigo lo que oigo, no tengo demasiadas ganas de escribir nada, pero hoy lo hago porque acabo de ver el proyecto presentado para la remodelación de El Pla y la plaça Major.

La verdad es que, tras setenta años de la última remodelación y de ser la única plaza céntrica de toda la provincia que no se ha renovado ni un ápice, el proyecto me parece tétrico, pobre y sin visión de futuro. Algo así como gastarme una millonada para seguir, más o menos como hasta ahora.

Creo que si algo ha caracterizado a nuestros gobernantes, de las últimas décadas, ha sido el cortoplacismo, el mirar a las próximas elecciones municipales y no mirar a los próximos cincuenta años. El mirar que me voten el próximo año en mayo y no a que Burriana, dentro de cincuenta años reúna una condiciones inmejorables y que los futuros gobernantes sean capaces de trazar la Burriana de los cincuenta años siguientes y no los de una legislatura.

Nos decía el alcalde de Burriana en la reunión que mantuvo con un grupo de vecinos de la zona que estaba esperando el proyecto redactado por los arquitectos y algunos le espetamos que los arquitectos debían redactar las intenciones del equipo de gobierno e intentar captar las inquietudes de los vecinos. Si esto es el objetivo y las intenciones del equipo de gobierno, muy escaso de ideas veo quienes dirigen la actual corporación.

El equipo redactor ha hecho un traspaso de proyecto desde la plaza del Ayuntamiento de Valencia a la ciudad de Burriana sin conocer, con exactitud, las necesidades de la zona y de sus posibles usos y es posible que su cómodo resultado haya sido lo redactado y que, gracias a las infografías, podemos ver en imágenes.

Una pena. Ya desde el primer plan estratégico de turismo del año dos mil seis se ponen como puntos importantes del desarrollo turístico dos lugares importantes de nuestros espacios. Por un lado en la playa los terrenos de El Arenal y, por otro, en el núcleo urbano, la remodelación y conservación del centro histórico y su patrimonio. Si esto resume las ambiciones de nuestros representantes, “largo me lo fiais amigo”.

Sin lugar a dudas el arquitecto que en los años sesenta diseño esta misma zona, Enrique Pecourt, tenía más visión de futuro que nuestros actuales gobernantes.

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