Imagenes del presente para, presuntamente, borrar en el futuro
Ya lo sé. Me lo dijiste hace unos días por teléfono y es que el calor
me aplatana un poco, me quita las ganes de todo, incluso las de escribir. Pero,
mira por donde hoy me he decidido y voy a hablar de fotografías.
Si, aunque parezca mentira voy a hablar de fotografías, pero
no del arte de la fotografía, dado que mis conocimientos son escasos, sino de
ese mundo fotográfico al que tan aficionados son algunos para difundir sus
imágenes y, especialmente, algunos de nuestros políticos que lo venden todo a
través de sus fotos, aunque la realidad sea otra.
Hace poco nuestros dos grandes partidos celebraron
importantes reuniones a las que asistieron todos los pesos pesados y alguno
otros que, en su espíritu de medrar políticamente no pararon de hacerse fotos
para pasar a la posteridad con los jefes de la formación política.
Fotos con uno, con el otro y con el de más allá. Hay que
dejar patente que he estado ahí y que, además, he apoyado al jefe. Una vez
hechas las fotos las cuelgan en las redes para que todos se enteren de lo
importantes que son por las imágenes representadas.
Que cara de contentos ponen los del segundo escalón. Los
del primer escalón fingen, con su sonrisa “profiden”, que les gusta y les
halaga, cuando muchas veces piensan para sus adentros que “este tío me está
tocando los c…… Pero todo sea por la causa, conseguir el poder o mantenerlo.
Con el paso de los años, la situación cambia. Empiezan a
defenestrarlos, salen casos de presunta corrupción y/u otras situaciones,
momento este en el que comenzamos a buscar las imágenes para hacerlas
desaparecer porque el jefe ha cambiado y empieza aquello de “ no sé quién es”, “no estuve allí” o, tal vez,
“no lo conozco”. Pues eso la idolatría o “peloteo” político puede llevarnos a
intentar borrar un pasado que, a pesar del fotografiado, sí que existió.
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