Burriana y sus posibilidades turísticas

 En el año 2004 escribía este artículo hablando de turismo y del turismo y las posibilidades de esta ciudad que, siguen intactas después de veintiún años transcurridos. Del escrito no toco ni una coma y, aún, seguimos teniendo las mismas posibilidades y seguimos igual.

 

 

Atrás quedan muchos años de controversias sobre si la industria, la agricultura, el turismo, l’Arenal y otros muchos temas que han sido cíclicos, repetitivos y muy interesados que nos han traído a un hoy y un presente que debemos aprovechar para forjar un futuro basado en los sistemas de producción y empleo acordes con los tiempos que nos toca vivir y a veces sufrir.

No será mi papel juzgar el pasado que ahí está, unas veces para bien y otras no tanto pero que nos ha legado un patrimonio natural, histórico, artístico, social y festivo que debemos aprovechar, conservar, mejorar e instrumentalizar para que el nombre de Burriana suene y lo haga lo mejor posible.

En los últimos años estamos viendo como se fomenta el nombre de Burriana como destino turístico y se está asistiendo a una serie de ferias, convenciones, etc. y llevando a cabo acciones que posibiliten que cuando llegue ese momento estemos preparados para ello y al decir estemos, quiero decir todos los sectores productivos de la ciudad, el industrial, el comercial, el de la restauración, el político y el social en general.

En ese plano se está trabajando con la redacción de un plan estratégico integral de turismo para Burriana, se están llevando a cabo visitas guiadas en las que se enseña y explica una parte de la historia y del patrimonio colectivo, edificios, museos y otros detalles han hecho las delicias de más de ochocientas personas que durante este año han participado en ellas.

Hasta el momento hemos tenido conocimiento de la existencia de una serie de proyectos que tienen previsto llevarse a cabo en los próximos años, es decir actualmente son virtuales, pero que todo parece indicar que falta poco para que comiencen a dejar de serlo y sean ya una realidad.

Está claro que corresponde a los políticos decidir sobre ellos y su realización, pero también queda claro que de su agilidad en la tramitación de los proyectos dependan una gran cantidad de votos que el sistema democrático tiene la posibilidad de sumar o restar a una u otra formación política y que nunca el equipo que gobierna quiere dejar de ganar.

Nos encontramos pues en un momento importante y trascendental de nuestra ciudad; un momento decisivo para aunar esfuerzos y voluntades, acercar posiciones y sentar las bases de un futuro convulso pero ilusionante, con muchos retos pero esperanzador, un proyecto que muchos no vamos a poder ver completado porque todas las iniciativas existentes van a conllevar muchas décadas de trabajo y de esfuerzo de los políticos municipales y de los técnicos que debamos trabajar en ellos.

Todavía no se han empezado a ejecutar y ya hace tiempo que los agoreros, aquellos que sólo sirven para poner trabas a cualquier iniciativa, llevan hablando  de uno o de otro proyecto de desarrollo, muchos de los cuales quisieran que aquella sociedad que tan maravillosamente ha narrado Vicent Abad en su libro “el jardín de las Hespérides” no hubiese avanzado ni un ápice mientras otras poblaciones aprovechan cualquier tirón para progresar.

Desde  mi modesto punto de vista y sin entrar en otro tipo de valoraciones que el turístico, creo que lo que hay previsto para Burriana, puede que sea mucho o poco, según se mire, pero entra dentro de proyección turística razonable en los que el denominador común será la calidad de vida.

Al asumir cualquier responsabilidad está claro que hay dos opciones, acertar o errar y de la valentía de los responsables municipales y de sus planteamientos depende esta cuestión siempre con la presunción de benevolencia que existe en ellos y de la capacidad de trabajo y la constancia de los mismos.

El futuro de Burriana, nos guste o no, pasa por el sector servicios y el desarrollo de un modelo turístico racional, correcto y sostenible en el que se combinen los atractivos naturales, que los tenemos; los arquitectónicos, que perduran; los arqueológicos, que estamos siendo capaces de conservar y uno muy importante que es el humano que es el que nos va a posibilitar que quienes vengan a visitarnos se encuentren satisfechos de estar en esa Burriana a la que no dejamos de representar allá donde asistimos y nos encontramos.

La idea de asistir a ferias y convenciones de hace unos años, cuando ninguno de los proyectos actuales existía, no puede dejarse de lado en la actualidad en este momento en que iniciamos un despegue promocional importante, igual como hacían los comerciantes pioneros de la naranja en el libro referenciado con anterioridad hace unas cuantas décadas.

De la premura en la aprobación de esos proyectos por parte de los gobernantes municipales, de la profesionalidad de quienes difundimos el nombre de Burriana y de quienes acogerán en sus comercios, restaurantes, etc a quienes vengan a visitarnos depende ese futuro de Burriana que ha sembrado la semilla del inicio de un cambio sustancial que se inicia en el plano urbanístico y con posterioridad de otras formas y concepciones.

Existen voces discordantes y discrepantes hacia este cambio pero  su falta de peso específico basada en aquello de “sempre s’ha fet així” no impedirá la evolución en la que sin pensarlo, inicialmente, nos hemos involucrado.

 

 

 

 

J.Joan Llidó

Periodista, coordinador de turismo Ajuntament de Burriana (2004)

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