lunes, 25 de junio de 2018

Que la actividad turística les sea propicia


Cuando llega el verano solemos hablar, un poco más, sobre el turismo, los visitantes que nos acompañan, los puestos de trabajo que crean y, cómo no, de la oferta complementaria que ofrecemos a quienes se acercan hacia nuestro territorio más cercano y provengan de donde provengan, siempre deben ser bienvenido.

Según la Organización Mundial de Turismo (OMT) el turismo es una industria  que genera riqueza y que se resume “en las actividades que realizan las personas durante sus viajes a lugares distintos de su contexto habitual por un período inferior a un año, con propósitos de ocio, negocios y otros motivos.”

Así pues, este verano, podremos ver como se realizan, en muchas poblaciones, una gran cantidad de actividades de todo tipo encaminadas a ocupar el tiempo libre de esas personas que nos visitan y que han alquilado un piso, comprado un apartamento o se han ubicado en un hotel, un camping o utilizan su autocaravana para desplazarse.

Por cierto si utilizan este último medio en Burriana no se paren dado que no se pueden ubicar en ningún sitio gracias a que las quejas de algunos vecinos han echado para atrás el proyecto y eso que no se había puesto, todavía, la primera piedra, pero parece ser que hasta esta les molestaba.

Digo pues que nos encontramos en verano, con muchas actividades y muchas de ellas costando una pasta gansa a nuestros ayuntamientos, sean Magníficos o no, y que en otras partes de otros países turísticos cuando se efectúan se tienen que pagar y aquí todo es gratuito.

Si vas a ver la Torre de Pisa y tienes algún tipo de necesidad fisiológica, tienes unos aseos que, previo pago, puedes utilizar; si quieres una visita guiada por algún monumento, eliges el guía, pagas y a realizar la visita; si quieres subir a una barquita para pasearte por algún paraje bucólico, compras el tiquet y a pasear; y así, un caso tras otro.

A algunos pueblos, con sed turística, cuantos más visitantes reciben, más dinero les cuesta y, para eso, no se creó el turismo, sino para todo lo contrario, para que el municipio, las empresas del lugar y sus propios habitantes perciban que con esta actividad, el turismo, se puede mejorar su calidad de vida.

Nada, pues eso, feliz verano y que la actividad turística les sea propicia.

sábado, 16 de junio de 2018

Ida y venida a Valencia


Hace unos días fui a Valencia en tren por motivos de trabajo y durante el trayecto de ida y vuelta me di cuenta de algunos detalles que indican que el tiempo va transcurriendo, a veces más lento y a veces más rápido, pero que su tic …. Tac…. Continúa sin cesar marcando los días y las noches de nuestro transcurrir individual.

Previamente a desplazarme hasta la estación me compré el periódico para enterarme de las noticias, pocas agradables, que llenaban de letras las hojas del diario informativo. Que si la dimisión del ministro de cultura, que si el cese del entrenador de la selección española, que si el “Aquarius”, no la bebida isotónica, sino el barco con centenares de migrantes, etc.

El viaje transcurrió sin apercibirme de muchas cosas, pero al volver me senté en un asiento y me saqué el periódico y, de inmediato, me percaté que era el único que estaba leyendo en papel de todo el vagón, el resto, la cuarentena de personas que pudiera haber en el mismo, estaban todos enfrascados con el teléfono móvil, viendo sus whats, en Instagram o consultado cualquier cosa con ellos. El único papel que había en el vagón era el que yo tenía en las manos leyendo.

Este acto me llevó a darme cuenta del cambio de actitudes y de aptitudes frente a lo nuevo, lo actual y hacia donde caminamos en el periodismo y, por supuesto en mi posicionamiento ante muchas cosas. Seguramente, algunos me verían como un ejemplar raro que lee el periódico en papel, pero que le vamos a hacer, hay costumbres que se cogen de joven y que perduran con el tiempo cuando te vas haciendo mayor, pero no se preocupen, no me sabe mal.

En la estación del Cabañal entraron cuatro personas y se sentaron a mi lado, una enfrente, otra a mi lado y otras dos de forma perpendicular al otro lado del tren. Sus caras me sonaban, me resultaban familiares, dos de ellas y una tercera de una mujer que su rostro me resultaba muy familiar. De sus palabras y de sus gestos deduje que eran un grupo musical y que por supuesto eran de flamenco, sin entrar en más especialidades del cante.

El que estaba frente a mí fue todo el viaje cantando por lo bajo, grabándose la voz en el móvil y escuchando el resultado, a veces, por los gestos que hacía, yo deducía que le gustaba, aunque otras no. A los dos minutos de viaje ya esperaba y deseaba que se arrancara, sus palmas no paraban, sus pies tampoco y yo con el mismo deseo. ¡Arráncate ya coño! Decía para mis adentros. Pero no.

Cuando llegamos a la estación de Nules estuve a punto de decirle “me queda una estación, arranca ya que me apeo en la próxima”, no se lo dije y a lo único que me atreví fue a desearles “mucha mierda” para su actuación cosa que ellos agradecieron entre sonrisas. Luego me enteré que eran los hermanos Jacoba que actuaban en la Sala Son de Lunares de Castellón y es por ello que su cara me sonaba, no porque fueran a actuar a esa sala, sino porque les había visto en la televisión actuando con diferentes interpretes, entre ellos, Paco de Lucía.  https://www.youtube.com/watch?v=MrJNGI5AS9o

Nada, pues eso que la lectura en papel se está terminando y sólo la usamos los que somos, ya, un poco antiguos. A pesar de ello, estoy contento.

sábado, 2 de junio de 2018

De "limpiaculos" nada, una gran vocación


Leo un artículo de una joven que trabaja en un hospital en el que defiende su profesión que algunos la titulan “limpiar culos” y es que me ha movido a escribir este artículo referido a esos profesionales que trabajan en cualquier hospital y que se dedican a atender a las personas que, por desgracia, tenemos que acudir a estas instalaciones con el objetivo de mejorar nuestra salud.

Hace unos meses, por motivos que no vienen al caso, tuve que hacer uso de un hospital, el del la Plana de Vila-real, y tuve que estar de forma continuada varios meses en él para ocuparme, junto a mis hermanos, de nuestra madre y allí pude comprobar la amabilidad, buen trato, cariño y dulzura que todo el personal sanitario daba a la paciente, pero tengo que hacer una mención especial hacia ese colectivo de auxiliares que de forma continua mueven y limpian a esas personas que no lo pueden hacer solas y que requieren de ayuda.

Las palabras “cariño”, “guapa”, “bonica” o cualquier otra similar es lo que más se escucha de sus labios, además del propio nombre de la paciente que es un gran acierto ponerlo en el cabezal de esa cama de dolor para que el paciente sepa que es a él a quien se dirigen.

No importa el nombre que algunos den a esa profesión de auxiliar, probablemente, quienes así la denominan y le dan un carácter despectivo serán incapaces de hacer eso mismo, ni siquiera por sus progenitores o hijos. Sin embargo es una gran profesión y muy sacrificada, sobre todo cuando se ve padecer a los pacientes que, además, sufren en silencio muchas cosas para no dar demasiado trabajo a las profesionales.

Tras el fallecimiento de mi madre, mis hermanos me dijeron que escribiera en mi blog un agradecimiento a todos aquellos profesionales que trabajan en el Hospital de la Plana, la verdad es que no lo hice, pero ahora al leer el artículo de esta joven contenta y orgullosa de su profesión me he sentido con el deber de hacerlo y de dar las gracias a todo el personal sanitario del centro y especialmente a las auxiliares que tanto y con tanto cariño cuidaron de ella con el objetivo de que sus últimos momentos de vida fueran lo más agradables posible, tal y como así fueron.

Estoy seguro que la persona que escribió el comentario, una pena que no guardara el link para que pudierais leerlo, será una gran profesional a la que sus pacientes siempre recordarán con cariño. Estas profesiones son muy vocacionales.

Pues eso, que esto es para agradecer al personal del Hospital de la Plana su buena labor y desear a esa joven, cuyo nombre desconozco, la mejor de las suertes.

viernes, 1 de junio de 2018

Nuestra ciudad requiere positivismo


Hay veces, casi siempre, que la inacción pasa factura, bien a los que la han practicado o a sus sucesores y nada hay peor que no reconocerlo y, posteriormente, exigir que otros hagan las acciones que los antecesores han dejado apartadas a lo largo de su trayectoria en el mundo de la política o de la sociedad en general. Y ello conlleva a que la miopía, no la visual, sea nuestra peor enemiga.

Algo así le pasa al grupo municipal del Partido Popular de Burriana, en el gobierno entre 1995 y 2015, y que no voy a enumerar lo que durante ese tiempo hizo y mucho menos en sus últimos ocho años de gobierno en los que de lo único que se preocuparon fue de cobrar a fin de mes, que no era poco, tal y como habían dejado las arcas municipales, pero de realizaciones propias ni una como no fueran las que llegaron del plan “E” para fomentar el empleo del diabólico gobierno de España, entonces en manos del Partido Socialista.

Ahora, tres años después de aquellas elecciones en las que el Partido Popular fue la fuerza más votada en Burriana pero que con los antecedentes que tenía no le permitieron gobernar, a ninguna de las costas que intentaron, tienen una actividad frenética a favor de los ciudadanos de su población exigiendo lo que ellos no fueron capaces de levar a cabo.

Por citar algunos temas podría hacer referencia al proyecto de Sant Gregori, a la marjalería, a diferentes unidades de ejecución que no están acabadas y que ahora exigen rapidez y premura poniéndose al lado de unos vecinos a los que antes habían dejado de lado.

Y es que les duele que el actual equipo de gobierno tenga éxito en sus ejecuciones, como podríamos enumerar la carretera del puerto; no soportan que presenten proyectos realizables a los ciudadanos y que convoquen reuniones con ellos a las que los propios concejales del Partido Popular no asisten, como fue la llevada a cabo hace unos días para informar sobre las obras de acondicionamiento de los alrededores de Sant Blai y además con fondos europeos.

No voy a hablar de lo que se pueda proyectar para la terraza Payá, pero si de lo que desde el grupo popular del Ayuntamiento de Burriana vienen diciendo sobre si se le va a regalar a alguna empresa determinada, que si se va a hacer un traje a medida de alguien, si tal o cual cosa…… hay que agradecer al Partido Popular que la expropiara, pero de eso hace ya quince años y, personalmente, considero que algo debería hacerse, no voy a entrar en disquisiciones, pero por poco que se haga, mejor que ahora seguro que estará y no hagan como alguno que su inacción le ha llevado a perder el cargo.

Sean honestos y leales a la ciudad que les eligió. El futuro se lo recompensará, la negatividad no les llevará a ningún lugar y nuestra ciudad requiere de más positivismo y ahora es un buen momento para pregonarlo, aunque les sepa mal será bueno para Burriana.

jueves, 24 de mayo de 2018

Desde la distancia


Querida Rosa: Hace tiempo que no nos vemos; que no coincidimos en algún lugar de nuestra geografía local en los que solíamos coincidir que, como tu sabes, no era otro que la calle, esa calle que tanto te tocaba hacer y a mí pisotear y es que los cronos se te han cambiado y no te prodigas y es por ello que puedes caer en el olvido, algo como aquello que decía la canción “dicen que la distancia es el olvido”.

Pero, hoy me he acordado de ti al darme cuenta que no tenía ganas de escribir y que, probablemente, sea el hartazgo informativo con el que nos bombardean las televisiones con las sentencias judiciales, el caso catalán, y los diversos casos de corrupción, digo pues que puedan ser las causas principales que hacen que no me apetezca escribir mucho, pero estoy tomando una determinación. Cierro la televisión y escucho cadenasde radio musicales, eso si, sin perderme los comentarios de Fernando Onega que ya escuchaba allá por cuando no nos terminábamos de creer lo de la democracia y la libertad.

Sin embargo, entro en Facebook y todos repiten lo mismos lazos o puntos amarillos, otros ponen a caldo a los primeros y estos a los segundos. No sé, creo que me estoy, o mejor me están aburriendo con tanto más de lo mismo que me lleva a hacer pensar en el país en en que vivimos. Los catalanes tras su expolio económico y social se quieren ir para tapar el daño hecho y que no les aireen las vergüenzas de todo lo que han hecho, de todo lo que han dicho y de lo mucho que, todavía queda por descubrir.

El Partido Popular tapando, como puede, la vergüenza de ver como sus líderes van cayendo poco a poco sin que, todavía, se haya llegado al máximo responsable de esa carnicería que se había especializado en la elaboración de chorizos, especialmente en Madrid, alrededores y en nuestra Comunitat.

Mientras tanto, en Andalucía estamos a la espera de ver lo que, finalmente acontece con los ex-presidentes que un día se sentaron en el banquillo y que, ahora están a la espera de la sentencia judicial. Los de Podemos comprándose chaletones e intentando justificarlos mientras los de Ciudadanos se frotan las manos leyendo las encuestas.

Entre que da la impresión que quienes gobiernan ahora son los jueces y que los políticos dilatan en el tiempo la búsqueda de soluciones a los problemas de los ciudadanos, me parece que esto no va a terminar bien, que no quiere decir que vaya a terminar mal, pero por si acaso. Y por si acaso, mi madre ya me lo decía "açò no acabarà bé".

Con el paso del tiempo vamos a llegar, en nada al final de curso, a las vacaciones de verano y todo se va a parar o, dado el trabajo acumulado que todos, justicia y políticos, tienen este año deberían quedarse sin vacaciones. No me lo creo.

Como ves, hoy no voy a hablar de las cosas de nuestro pueblo, lo voy a dejar para otro momento y es que, a veces, hay que dejar a un lado algunos temas para observarlos desde la distancia y verlos de otra manera o, al menos, intentarlo.

viernes, 18 de mayo de 2018

De "nada" ya hemos tenido bastante


Nunca me han gustado los anónimos escritos que amparándose en una supuesta libertad de expresión han realizado publicaciones, sobre ciertos temas sensibles, en los que se ha tomado parte en cualquier determinación sea de la índole que sea y del tema que fuere.

No creo que el anonimato, favorecido por la facilidad que ofrecen las redes sociales hoy en día, sea una arma defendible para promocionar nuestra libertad de opinión. Libertad que, por cierto, tiene nombre y apellidos y no un pseudónimo tras el que se esconde, habitualmente, no una persona, sino también, un grupo de presión o un grupo que al menos intenta la presión que, a veces, se convierte en opresión. Me da lo mismo que sea el guardián, el faro, el vigía de occidente o un guardia jurado.

Últimamente están aireándose ciertos temas, repito muy sensibles, referentes a personas o situaciones que viven y ocurren en nuestra ciudad y algunos foros, supuestamente de opinión libre, están tomando parte por un posicionamiento u otro y eso desvirtúa lo que, supuestamente, es la idea de estos foros, a no ser que ese sea, desde un principio el objetivo del mismo. Tomar parte a favor de algunos intereses.

No voy a tocar temas referidos a personas por su sensibilidad, pero no por ello dejo de tener opinión y cuando hay un divorcio, siempre es de los dos la culpa. Voy a referirme a un tema como es el de la terraza Payá y la posibilidad de que allí se construya algo. Y ante este planteamiento me hago varias preguntas: ¿Se beneficiará Burriana si allí se construye alguna cosa? ¿lo que se construya será mejor que lo que hay? ¿Dada su situación geográfica su transformación será beneficiosa para esa parte de la población que pertenece y disfrutan todos los burrianenses en muchas ocasiones?

De entrada no voy a ser imparcial dado que estoy a favor de que en este lugar se lleve a cabo cualquier actuación puesto que una mínima intervención que se haga seguro que mejorará su entorno y redundará en beneficio de los habitantes de la zona; de los comercios de la zona; del aspecto urbanístico de la misma zona y de esa Burriana que en los últimos veinte años no ha modificado, para nada, el aspecto de ese emblemático centro que requiere de un adecentamiento considerable. Creo que cualquier actuación es mejor que la nada y es que de esto último “la nada” ya hemos tenido bastante en Burriana.

Tras la reunión celebrada este jueves en el Magnífic en la que han participado unas ciento veinticinco personas, interesadas en el tema, fueran o no vecinos, se ha dejado claro que el tripartito gobernante tiene ganas de hacer algo y, además, contar con la colaboración ciudadana. Ante ello, diversidad de opiniones. Por un lado los que siempre se quejan de todo, de los toros, de las paellas, de las fallas, de las tracas y un largo etc. de cosas que siempre “les tocan los c…….” y por otro aquellos que, si sale adelante algún proyecto pondrán palos en las ruedas para impedir que, políticamente, se ejecute algo y es que “jode” mucho no hacerlo “yo” y ver como después del éxito del carril ciclo-peatonal del puerto puedan tener "estos" otro éxito como aquel a un año de las elecciones municipales.

En fin, eso. Que a partir de ahora vamos a entablar la batalla política de que si hasta quince mil euros; que si le haremos un traje a medida a tal o cual empresa en el pliego de condiciones; que si de dentro o de fuera de Burriana, pero la verdad es que algo se está moviendo en esta ciudad a la que en su día adormecieron algunos gobernantes que son incapaces de alegrarse cuando esta, su ciudad, la tuya y la mía comienza a despertar. Sólo pediría que la acción que se lleve a cabo forme parte de un plan integrador que aborde todo el centro histórico con seriedad y firmeza por parte de quienes nos gobiernan. Lo dicho de “nada” ya hemos tenido bastante.

martes, 8 de mayo de 2018

Estrategias que no estrategas


Veo, tras haber visto el último pleno municipal de nuestro Magnífic, que la mala educación ha regresado a nuestro hemiciclo más inmediato, siendo esta, la mala educación, una actitud que hacía muchos años que no recordaba y en la que predomina el insulto y el escaso interés en solucionar algún que otro problema de la población a la que representan y en la que vivimos, somos o nos sentimos. A lo mejor no es que haya vuelto, es que no se había ido nunca, únicamente estaba sentada en el poder disfrazada de soberbia.

Analizo que estamos a un año de las elecciones municipales y, lejos de lo que habitualmente ocurre en casos de equipos de gobierno con diferentes partidos que a estas alturas deberían estar rompiendo el pacto, es la oposición la que, ante la unidad demostrada, se enfurece contra el poder establecido y recurre a todas esas artimañas en las que lo que más destaca es la mala educación de quienes la practican.

Veo a un partido popular en el que las espadas están en alto por encabezar la próxima candidatura municipal y en la que sus representantes, tres voces, andan haciendo méritos para ser el “number one” y para ello mientras unos utilizan el mismo lenguaje ofensivo de su lideresa autonómica, no hay nadie que sepa utilizar el talante dialogante y cortés que practica el también miembro de su partido y a la sazón presidente de la Diputación. Mi conclusión es que están haciendo méritos hacia el lado que a mí no me gusta pero, la verdad, no es a mí a quien tienen que gustar.

En la misma bancada de la oposición también hay estrategias y pugnas, que no se comentan, por encabezar dentro de un año la misma candidatura. Digo pues que siguen con los insultos y las descalificaciones hacia algunos de los componentes gubernamentales que no saben, en algunas ocasiones, como terminar unas discusiones que se zanjan simplemente con una frase “le contestaré por escrito”. Punto y final. Todo ello por no aplicar con mano firme, por parte de quien dirige la sesión, el reglamento correspondiente.

Hay quien sólo se aplica derechos sin darse cuenta que sus derechos de libertad y de expresión finalizan cuando empiezan los derechos de libertad de quien tiene enfrente. Lo otro se le llama por un lado dictadura y por otro libertinaje. Tome la definición que considere más oportuna.

En fin, eso, que tras muchos años de presencia en nuestro parlamento local como espectador, estoy recordando aquellos años en lo que el insufrible “barrusca” se convirtió en el acosador del equipo de gobierno dirigido por el socialista Juan Sanchordi en el que hubo de todo menos educación para luego venderse al mejor postor. Tiempo al tiempo.